14 de enero de 2015

Quijote y publicidad

Este blog no incluye publicidad, pero en este caso haré una excepción.

Acabo de toparme con un anuncio que desconocía sobre un automóvil. El anuncio tiene más de dos años, pero una de las consecuencias de no ver televisión es que uno se pierde cosas como esta. En realidad no es un anuncio, sino una serie de siete que se van sucediendo hasta el ¿final?
Explicaré que he conocido el anuncio al seguir a uno de sus protagonistas, el actor Íñigo Echevarría, miembro de la compañía Ron Lalá, de la que soy ferviente devoto.

Dejo sin más los anuncios para que podáis disfrutar de ellos. Los amantes del Quijote, quizá encuentren alguna similitud con la obra.



Capítulo I. El encuentro




Y si  quieres saber cómo sigue, aquí tienes la serie completa.




Y ahí va un reto para mis alumnos más quijotescos. ¿Sabrías relacionar los vídeos con alguna escena del Quijote? En los comentarios, puedes dejar tu respuesta. Los más rápidos, verán recompensada su quijotidad.







8 de enero de 2015

Nuevo año, mismos problemas, nuevas ilusiones

El final de un año y el inicio de otro, aparte de para contar un giro más de la Tierra, sirve para hacer balances, pensar en nuevos retos, etc.

Respecto a lo primero, veo mis últimas entradas y las descubro cada vez más escasas: no quiero hacer entradas simples y me falta el tiempo para hacerlas tan completas como quisiera. Pero tampoco quiero que pasen meses sin escribir nada. Me descubro sin tiempo, saturado con unas clases cada vez más numerosas, más complicadas por la realidad de cada alumno, sin tiempo para hacer todo lo que quiero/debo hacer. La eterna sensación de ir un paso por detrás mientras la realidad me arrastra. Intento apagar fuegos,  solventar problemas, mediar, solucionar aquello que me desborda, ... pero no puedo mirar a otro lado. Alguien me dijo que la ONG de los profesores es su colegio, su instituto, ese lugar en el que no faltan problemas que resolver. Sin embargo, la sensación de querer frenar el mar con las manos no me abandona. Y ese es el balance. 
¿Propósitos? Seguir haciendo aquello en lo que creo. Tratando de cerrar heridas, aunque sea con tiritas, regalar abrazos a espaldas cansadas de las mochilas que les impone la vida. Y una nueva ley de educación que olvida todo esto y convierte a las personas en máquinas. Qué atrevida es la ignorancia.



Y no puedo olvidar que hoy todos somos Charlie Hebdo. 


3 de noviembre de 2014

Literatura juvenil ¿Sí o no?

Entre los profesores existe una discusión habitual: ¿deben leer los alumnos literatura juvenil o libros clásicos? Esta disyuntiva genera, en no pocas ocasiones, guerras interminables que pueden terminar en enfrentamientos personales... y es que que no es tema baladí. Incluso el Ministerio de Cultura tiene entra en la polémica.

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En mi caso, reconozco, fui poco lector de literatura juvenil en mi adolescencia, exceptuando algunas colecciones que devoraba. Me aficioné al cómic, desde Mortadelo a Tintín, pasando por Spirou, Asterix, ... de los que leí colecciones completas gracias a una biblioteca cercana a mi casa. Por cierto, la biblioteca era de la Obra Social de Cajamadrid. Dentro de unos años, tras el saqueo, añoraremos lo que suponía la obra social de muchas cajas de ahorros. Pero me voy del tema.



En cuanto a literatura, me dejé guiar por los libros que mandaban en el instituto, por los que me llamaban la atención en la biblioteca, los que me comentaban amigos,... y gracias ello leí maravillas aderezadas con muchos otros libros perfectamente prescindibles. Así que no soy un buen ejemplo para hablar de literatura juvenil.



Seguramente he leído más literatura juvenil como profesor que como joven, propiamente dicho. Y reconozco su utilidad para aficionarse a la lectura. Los hay maravillosos,... y también pésimos. Sin embargo, nunca censuraré la lectura de un libro a un alumno por su baja calidad. Le recomendaré otros, pero lo importante es que lean. Lo que sea. Yo mismo, lo he reconocido antes, he leído autenticas bazofias, pero incluso esas bazofias me aportaron algo, aunque sea el reconocer su sabor a plástico.

¿Por qué hablo hoy de este tema? Porque hace un par de días apareció un artículo con el título ¿Deberían los adolescentes leer literatura juvenil? y que puede dar mucho que hablar en los institutos.

¿Y tú, qué opinas?




23 de octubre de 2014

San Juan de la Cruz despedazado

Siempre me ha llamado la atención el fetichismo de las reliquias de santos. Es una ritual macabro que no deja de asombrarme por su primitivismo irracional, pero la religión es así.

Este verano leí un artículo, firmado por  José María Martín Sánchez en el Adelantado de Segovia , que me dejó fascinado. En él, se daba cuenta del despiece que sufrió el cuerpo de San Juan de la Cruz tras su muerte. El deseo de poseer una reliquia del cadáver, se tradujo en actos de necrofilia, dignos de una película gore. El título del artículo era "Del increíble viaje del cuerpo de San Juan de la Cruz (Úbeda-Segovia)" y lo dejo escaneado para estómagos poco sensibles. 

Pulsando sobre la imagen, se ampliará la misma para poder leer el texto.

Aprovecho la ocasión, para recomendar la lectura de prensa (una de mis pasiones) especialmente de la prensa local, de provincias, ajena a los temas que marcan los políticos nacionales y, por tanto, abierta a sorprendernos con textos como el anterior. Desde aquí, mi agradecimiento a esos periódicos que sobreviven  gracias a la ilusión y a un excelente trabajo.

14 de octubre de 2014

Comas lo que comas, usa comas

En clase nos empeñamos en explicar a los alumnos la importancia de puntuar correctamente cualquier texto. Algunos, lanzan los signos de puntuación esperando que germinen al caer; otros apenas los usan, por si se los cobran. Pero pocos los usan con criterio.



 
 
El libro, cuya portada y contraportada aparecen encima, es un divertidísmo libro infantil que explica las diferencias en una oración según se utilicen las comas.

 

Hoy aparece, en El País, un artículo estupendo sobre diferentes errores de puntuación en textos periodísticos. No te lo pierdas: la sonrisa está garantizada.

Julio Cortázar consideraba la coma "la puerta giratoria del pensamiento", y así, puede hacer que un pensamiento cambie totalmente de significado. ¿No lo crees? Pide que un hombre y una mujer lean el siguiente texto y coloquen la coma donde corresponda:

Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda.